Café para dos

Este jueves de agosto vamos a desplazarnos nuevamente a tierras galas, concretamente a la ciudad de Tours, perteneciente al departamento de Indre y Loira, urbe de reconocido prestigio desde época romana y con especial influencia en el proceso de cristianización del país.

tours (6)Allí nació el literato Honoré de Balzac, autor de algunas de las obras más destacadas del siglo XIX como ” La Comedia Humana” o “Las ilusiones perdidas” e impulsor de algunos negocios editoriales poco rentables, aunque revestidos de un halo romántico al uso de la época. Su vida está plagada de relatos tan apasionantes como sus relatos y que parecen surgir al otro lado de esta vieja puerta. Uno de los momentos más álgidos de su vida es su relación con la condesa ucraniana Ewelina Hańska, cuya vida conyugal resultaba enormemente monótona para ella. Para “matar” el tedio solía dedicarse a la lectura, cayendo entre sus manos alguna obra de nuestro amigo Balzac. Disgustada al leer su segunda novela, decidió remitir una carta anónima al escritor, en la que le comentara el asunto. Al firmar la carta como “La extranjera” , y al ser claro que la misiva provenía de Rusia, Balzac se entusiasmó con la idea de que una noble rusa de altísima alcurnia se interesara por él. Comenzó entonces una apasionada correspondencia entre ambos, en la que Balzac no dudó en confesarle su amor, algo que disgustó a la condesa, muy celosa de su reputación y para la que su correspondencia con Balzac era poco más que un divertimento.

tours (8)Sin embargo, la relación continuó y mantendrían una relación por correspondencia regularmente, que se iría enfriando conforme pasaba el tiempo, sobre todo por la intransigencia de la condesa a que Balzac tomara otras amantes, cosa que aun así hizo. Cuando parecía que la relación había decaído totalmente,  el esposo de la condesa falleció. Entonces, Balzac no dudó en retomar con todo su ímpetu la relación, con la esperanza de poder casarse con la riquísima condesa. Sin embargo, la condesa se mostró fría y poco deseosa de casarse, pero él viajó a  verla  para declararle su más profundo amor, a pesar de las protestas de ella.  Una vez solventado una serie de problemas derivados del testamento del barón, la condesa retomó con algo más de brío la relación. Tras varios viajes de ida y vuelta, y varias subidas y bajadas en su tormentosa relación, se casaron, aunque la salud de Balzac ya estaba muy debilitada y falleció a los cinco meses de la boda. La escena de su muerte, relatada por Victor Hugo , demostró la fría indiferencia de la condesa hacia el mismo, puesto que arguyendo que estaba cansada, abandonó el lecho de muerte de su esposo y permitió que muriera en medio de una gran soledad.

No resulta extraño, tras esta intensa vida que nuestro amigo tomase más de 50 tazas de café diario e, incluso, llevaba encima siempre algunos granos molidos por si no daba con una cafetería donde poder tomar su bebida favorita. Al igual que yo,  era un amante del café turco bien espeso … Pasad … Honoré va a hablar … ” El café acaricia la boca y la garganta y pone todas las fuerzas en movimiento: las ideas se precipitan como batallones en un gran ejército de batalla, el combate empieza, los recuerdos se despliegan como un estandarte.” … Amigas, siéntesen y disfruten.

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