Cuando Alepo era seguro

Navegando por los días, las tardes y las noches de mayo, desembarcamos en un nuevo mes que anuncia el olor a sal de las playas. Nuestro viaje será al revés que el de miles de personas que cada día se adentran en el Mediterráneo para cambiar su destino; nosotros salimos de la vieja Europa y nos dirigimos a  Alepo (Siria). Pero, no será solo un viaje en la distancia sino también en el tiempo. Al amparo de nuestro pasaje seguro, dejamos la Siria actual bajo el estruendo de las bombas y el horror de la guerra  y abrimos la puerta de la Siria otomona de 1600.

pergamomuseumA principios del siglo XVII, un próspero comerciante cristiano de la ciudad encargó unos paneles pintados para decorar las paredes del vestíbulo de su casa. Estas pinturas conforman la serie más antigua de pinturas de una residencia de la Siria otomana. El dueño contrató artesanos de los mejores talleres de la época, ya que deseaba que esta sala, la primera que veían sus invitados al entrar, mostrara una gran variedad de temas, sin que falten motivos inspirados en ilustraciones de libros islámicos de la época. Incluyó también temas cristianos del Antiguo y Nuevo testamento, así como ilustraciones de libros persas o escenas cortesanas. Lo que da la clave de una comunidad donde la convivencia de las distintas creencias religiosas era la tónica habitual.

Este vestíbulo actualmente se encuentra expuesto en el Museo de Pérgamo (Berlín, Alemania).Friedrich Sarre obtuvo esta sala en Alepo en 1912, constando en la documentación que pertenecía a la Casa Wakil de Alepo.

pergamomuse (1)La ciudad fue fundada originalmente a pocos kilómetros al sur de la ubicación de la antigua ciudad actual, en la orilla derecha del río Queiq, que surge de una de las mesetas del norte y se extiende hasta la ciudad hacia el sur . La antigua ciudad de Alepo se encuentra rodeada por un círculo de ocho colinas y fue cercada con un muro flanqueado por nueve puertas.

Ese clima de concordia del que hablamos antes, se traducía en una inmensa riqueza cultural expresada en la música y en la figura de los llamados  sammi’a u “oyentes conocedores”, grandes sabios que debían dar el visto bueno a los grandes músicos. A ello se une el gusto por la gastronomía,  producido por una tierra fértil y la ubicación a lo largo de la Ruta de la Seda. Las nueces, los olivos y los frutales nos agudizan los sentidos.

Esperad, un momento, debemos volver … La actualidad nos reclama … El mar nos devuelve a Europa … A la orilla segura … Gritos, llantos, sonrisas, susurros, miedo, alegría, nostalgia … Bienvenidos … Tras esta puerta nadie es ilegal  …

pergamomuse (2)

 

 

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