Bella y rebelde …

Nuestro paseo de final de verano nos va a llevar hasta uno de los pueblos más bellos que he visitado últimamente y en el cual la belleza no es uno de sus únicos atractivos, puesto que su histórico carácter rebelde le recubre de una patina indescriptible. El Atlántico, con sus bellas aguas azul intenso, le bañan. Y ese color es precisamente el que cubre esta bella puerta que sirve como resumen de su propia esencia. Se trata de La Rochelle, capital del departamento de Charenté Marítimo, en Francia.

Se menciona por primera vez en el siglo X, siendo entonces un pequeño pueblo de pescadores llamado Rochella (un diminutivo de Roche, roca), porque estaba construido sobre una plataforma rocosa. Comienza ya entonces a luchar por verse libre de las ataduras feudales, consiguiendo su estatuto de ciudad libre a finales del siglo XI, lo que le iba a permitir desarrollar un comercio marítimo fructífero gracias a la sal y al vino, productos indispensables y de gran demanda. La zona iba a ser también el refugio del protestantismo, que se hace fuerte en esta plaza. Ello se debe a su cosmopolitismo , el relativo alejamiento de París y a las influencias nórdicas hacen que las ideas laicas y luego reformistas se impongan con facilidad.

la rochelle rebelde (2)Sin embargo, su devenir va a estar repleto de dificultades, ya que la monarquía gala se hace absoluta con Luis XIII , y no tolera ya la autogestión de una ciudad del reino, rica, protestate y de dudosa fidelidad para con la corona. Las tropas reales asediarán la ciudad por tierra y mar. La Rochelle pierde todos sus privilegios menos la libertad de culto (por poco tiempo) y sufre la pérdida de uno de cada cinco habitantes. El comercio se derrumba y el cambio de política religiosa lleva a las conversiones forzosa al catolicismo, religión oficial del Estado. En entonces cuando familias enteras huyen hacia América.

Conseguirá recuperar su esplendor pasado con el comercio triangular de esclavos entre América, Europa y África. Serán llevados a las plantaciones de Santo Domingo de donde se trae el azúcar, el café y el colorante índigo. La ciudad rebelde,que ha luchado por sus libertades, se convierte en opresora. Las revueltas en Santo Domingo acaban con este tráfico de personas y por ende, con la economía de la ciudad.

Su pasado y su unión con el mar llevan a su aspecto actual, donde las terrazas invaden el puerto de esta ciudad joven  y la vuelta a sus orígenes y al cultivo de un estilo de vida ferozmente independiente hacen de ella un lugar donde sus habitantes disfrutan de calles con sabor a bohemia y de la tranquilidad de una ciudad pequeña. Ello no impide sus grandes dosis de cultura y actividades a raudales. Es pionera en buscar la mayor calidad de vida de sus vecinos, que pueden disfrutar del sol y el mar alternando varios kilómetros de parques y vías verdes, caminos donde el coche está vetado y senderos para llegar en bicicleta a las playas y a los bosques.

Llamemos a la puerta de este calle … Número 42 … Estoy buscando el sentido de la vida … Que el mundo no te cambie …

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