Volver, marchar, retornar, emigrar …

Tras algunas semanas sin publicar ninguna entrada en el blog, quiere retomar esta actividad como Fray Luis de León, es decir, reiniciando nuestra búsqueda de historias a través de las puertas como si fuese ayer cuando escribía las últimas frases. Él tardó 5 años en volver a sus clases, mi paréntesis ha sido menor y espero seguir conservando, como el profesor, mi público fiel.

Observando el ambiente a mi alrededor y dejándome llevar por mi curiosidad sobre el tema de la emigración, os sugiero que cojamos las maletas hacia Postdam (Alemania). Esta ciudad,situada a escasos kilómetros de Berlín y perteneciente al estado de Brandenburgo, es conocida por haber sido la sede de una de las conferencias de paz llevadas a cabo tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, nosotros vamos a callejear por su centro histórico, cuyas aceras nos hacen dirigirnos hacia el barrio holandés de esta localidad.
barrioholandespotsdam Este barrio consta de un conjunto de 134 casas de ladrillo rojo, siendo el lugar donde más desarrollo hay de este estilo fuera de los Países Bajos. Se construyó entre 1734 y 1742 bajo la dirección de Jan Bouman por mandato del rey Federico Guillermo I, llamado “El Rey Sargento”. Este nombre le venía del hecho de que habitualmente vestía uniforme militar, además de reservar gran parte de los recursos financieros para el desarrollo de su ejército. Instauró una corte austera y eficaz, lo que consiguió mejorar la Hacienda Pública. Pero, lo que más me llama la atención de sus actuaciones es el hecho de sus políticas de colonización de zonas deshabitadas en su territorio.
En el conjunto de estas diligencias, es donde se sitúa precisamente el nacimiento de este barrio holandés. El gusto del monarca por los artesanos holandeses unido al barrioholandeshecho de intentar que se estableciesen en Postdam y contribuyeran al crecimiento económica de la zona permiten estas construcciones. Finalmente, aquellas personas que ocuparan estas viviendas serán los inmigrantes provenientes de Francia, Suiza o Italia. Y pasados los años, se ha convertido en un barrio bohemio, con patios traseros decorados con mimo, cafeterías, tabernas un tanto extravagantes y galerías vanguardistas que acentúan el ambiente universitario de la ciudad.
La inmigración es un fenómeno tan antiguo como el ser humano; considero que esa necesidad de cambiar de residencia es consustancial a hombres y mujeres que abandonan su lugar de nacimiento y se dirigen hacia otros lugares para trabajar y/o estudiar, por cuestiones ideológicas o simplemente buscarse a sí mismo. Hoy en día, vivimos una inmigración muchas veces forzosa, por razones económicas y de subsistencia, tanto desde el otro lado del estrecho, como de aquellos que cruzan los Pirineos hacia la vieja Europa. En otros momentos, también se ha dado este fenómeno, como es el caso de los inmigrantes irlandeses hacia el Nuevo Mundo expulsados por la hambruna o la de los exiliados españoles tras la Guerra Civil. Esto debe hacernos reflexionar sobre las causas, consecuencias y actuaciones sobre la inmigración.
No me gustan las muros … Me gustan aquellas puertas de las que tienes las llaves … Como decíamos ayer, cruza la puerta …
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