Aquel que quiera saber, lo que Zaragoza vale …

Sucede que, en muchas ocasiones, realizó una fotografía a una puerta simplemente por que me llama la atención su estética, su disposición o su estructura y, tras visualizar el retrato me doy cuenta de detalles que han pasado inadvertidos en un primer momento o investigando llego a descubrir que tras sus vanos se fraguaron historias dignas de mención. Este es el caso de la puerta a la que os invito a abrir conmigo. Se trata de la Casa de los Marqueses de Palafox en Zaragoza.
En la ciudad ocupa un lugar privilegiado cercana a la Seo y enclavada en un barrio digno de ser paseado sin prisa con aires mozárabes y espíritu bohemio.
Esta casa, concretamente, se remonta al siglo XVI, cuando se enclavaba en la llamada Plaza del Reino, Pero quién verdaderamente me interesa es una de sus ocupantes más tardíos. Quiero hablaros de José Rebolledo de Palafox y Melci, que nació en esta casa den 1775. Este personaje fue clave en la época de la Guerra de Independencia española en la zona de Zaragoza.
Zaragoza1A los dieciséis años inició la carrera militar en la compañía flamenca de las Reales Guardias de Corps y, al estallar la Guerra de la Independencia en 1808, Palafox ya era brigadier y acompañando a Fernando VII a Bayona. Después de intentar infructuosamente, junto con otros, preparar la huida de Fernando VII, se escapó a España y tras un corto periodo de retiro, se situó a la cabeza de la resistencia aragonesa. El 25 de mayo de 1808 fue proclamado por el pueblo como gobernador de Zaragoza y capitán general de Aragón, tras asaltar los ciudadanos el palacio de Capitanía General. Una vez nombrado capitán general de Aragón , y a pesar de la falta de dinero y de tropas regulares, no perdió tiempo y declaró la guerra a Francia, cuyas tropas ya habían invadido los territorios vecinos de Cataluña y Navarra. El ataque de las tropas francesas no se hizo esperar y así comenzaron los sitios de Zaragoza.
Y, es en estas circunstancias, cuando coincide con la famosa Agustina de Aragón, que, según las crónicas, llevaba la comida a su marido y tomando la mecha de manos de un artillero herido consiguió disparar un cañón sobre las tropas francesas que corrían sobre la entrada llamada del Portillo. Entonces, los asaltantes franceses, temiendo una emboscada, se batieron en retirada, y nuevos defensores acudieron a tapar el boquete, pudiendo volver a defender la ciudad nuevamente.
La leyenda cuenta que, enterado el general Palafox de tal hazaña, mandó llamar a la joven y allí mismo, sobre el campo de batalla, la felicitó y concedió el distintivo de subteniente con el uso de los escudos de distinción con el lema de cada uno de ellos: “Defensora de Zaragoza” y “Recompensa del valor y patriotismo”. La realidad es algo más fría: Palafox efectivamente admitió a Agustina dentro del cuerpo de artilleros, pero como artillero raso. Probablemente el nombramiento tenía tanto de práctico como de honorífico: la pertenencia al cuerpo de artilleros proporcionaba a Agustina el derecho a comer del rancho de los soldados, lo que no era desdeñable en una ciudad sitiada. Posteriormente, sin embargo, Agustina conseguiría sucesivamente los galones de Sargento y de Subteniente.
Y, cosas de la vida, Palafox a la muerte de Fernando VII, al que había protegido en alguna ocasión, y a raíz del levantamiento liberal de 1820, es acusado de conspiración contra María Cristina, juicio del que salió libre pero con gran desprestigio personal.
Puede ser, que tras ese episodio, girase el pomo de esta puerta y sin mirar atrás, lo cerrase definitivamente … Quizá, pueda ser un final para esta historia … ¿Tienes tú otro pensado? … Dime …
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