¿Dónde está la puerta?

Hoy es un día magnífico para dar un giro a los post tradicionales que vengo compartiendo con vosotros. Hoy vamos a jugar. Hoy quiero reflexionar sobre lo que vemos y lo que se nos escapa a los sentidos.

principitoComenzamos nuestro andadura embarcándonos en un viaje hacia el asteroide B612, la casa del Principito, su lugar en el mundo. Para llegar allí no es necesario atravesar ninguna puerta física, pero … Bueno, no voy a adelantarme en el acertijo. Un ser tan pequeño, habitando un minúsculo trozo de tierra que recorre distintos planetas en busca de la autenticidad y la verdad, va a enseñarnos desde la limpieza de su mirada algunas máximas.
Es aquí dónde yo quería traeros; a un mundo sencillo donde la puerta no existe, pero necesitamos abrir alguna para entrar en el asteroide, para seguir al Principito en su aventura. Nos ayuda a ver sin necesidad de mirar, porque lo valioso no se mide ni se toca; nos hace valorar la responsabilidad y el compromiso para con los demás; nos invita a hacer autocrítica para poder llegar a ser auténticamente “sabios”; y a ser conscientes de que nuestras acciones tienen consecuencias que debemos intentar preveer.
Quizá no haya algo material para entrar en su mundo, pero debemos despojarnos de tantas cosas para comprenderlo que no sé si seremos capaces.

alicia Lo mismo ocurre con el mundo de Alicia. Ella llega allí siguiendo a un conejo blanco a través de un agujero. Aquí tampoco hay puerta, sólo un hueco en el suelo. Su andadura la hace caer en un mundo mágico, aparentemente incomprensible para los ojos humanos, pero ella nos acercará a su singularidad y nos ayudará a leerlo. Ella fue capaz de controlar su crecimiento desmedido, por lo tanto, si una niña fue capaz de ello, nosotros deberíamos desarrollar nuestro potencial y agregar o quitar aquellas cosas que nos impiden su florecimiento.
Alicia tiene claro lo que quiere y lo que necesita para lograrlo; así que tenemos que intentar visualizar lo que queremos y tenerlo siempre presente para ir tras ello. Ello nos lleva a la necesidad de retarnos a nosotros mismos casi a diario, un ejercicio sano que nos hará ser mañana más fuertes.
Esta cavidad en la que hemos caído tampoco tenía puerta, o ¿estaba? … Yo creo que la he visto, pero no con los ojos de la cara.

Vamos, ha llegado el momento … Ahí está el conejo blanco con su reloj.Por ahí, veo la rosa del Principito … Tengo la llave para entrar, siempre que estés dispuesto a despojarte de todo en la entrada …
DSC_0007